Érathis

lunes, 4 de octubre de 2010

No soporto más este trabajo...pero

Estoy seguro que la frase que titula este artículo, ha dado vueltas por su cabeza, en más de una oportunidad. ¿Quién no se ha levantado con ganas de renunciar a su trabajo?... y decir simplemente: ¡No aguanto más! !No soporto el abuso y la falta de reconocimiento de la empresa, la indiferencia de mi jefe! ¡Que no me pidan camiseta, primero que se la pongan ellos!

Tal como lo comentaba en el artículo anterior, "Cuando el trabajo se convierte en una prisión", las personas caen en un proceso de "Despido Interior" como lo llama Lotfi EL- Ghandouri, dejan que el tiempo transcurra, sin intentar detener el deterioro que llevan internamente. En una ocasión me sucedió algo similar, trabajaba como supervisor en una planta de producción, era uno de mis primeros trabajos. Me ilusionaba la idea de tener personas bajo mi cargo, de poner en práctica mis conocimientos y aprender todo lo que pudiera. Lamentablemente, tras un inicio motivador, por el buen sueldo que recibía, empecé a sentir que éste no era suficiente para tener que soportar situaciones injustas de abuso de poder.

Cada día que transcurría se hacía más difícil levantarme... del entusiasmo que tenía al inicio, ya no quedaba mucho. Me molestaba ver a los gerentes, unos más incompetentes que los otros, capaces de perjudicar a otra persona, por salvar su "pellejo". El director de la empresa, parecia que disfrutaba ver pelear al gerente de ventas con el de producción, por citar alguno de los casos. Tras una serie de situaciones de ese tipo, lo único que me motivaba era verme lejos de esa empresa. No había día que no pasara por mi cabeza la idea de renunciar, sin embargo los días transcurrían y cuando estaba a punto de hacerlo, ponía el freno, justificándome yo mismo, inventando mil y un razones para no dar ese difícil paso..., ese salto al vacío, que nos provoca temor y nos anuda la garganta.

Hasta que llegó ese día... recuerdo que me levanté muy temprano y lo primero que pensé fue "hasta aquí llegué... no más maltrato, basta de refugiarme en mil excusas... ¡se acabó! llegué a la empresa, con una felicidad camuflada a sabiendas que este sería mi último día y así fue renuncié sin pensar en el precipicio que tenía en frente. Uno de mis compañeros me dijo una frase que no he podido olvidar: "Te felicito por ese coraje que has tenido en ponerle punto final a esto". Me encontré con esa persona después de muchos años, me comentó que se arrepentía de haber permanecido tanto tiempo, en dicha empresa, para que al final fuera despedido sin pena ni gloria.

Tomar una decisión de ese tipo no es tarea fácil lo sabemos, no obstante puedo afirmar que fue una de las mejores decisiones de mi vida. Fue como arrojar al precipicio "la vaca" de Camilo Cruz. Luego de esa experiencia de la cual aprendí mucho, fui encontrando el camino, siempre con obstáculos por supuesto, pero la vida está llena de ellos. Diría que la luz se fue haciendo más visible, a medida que dejé de enfocarme en las cosas externas y empecé un proceso que lo llamaría el "Reencuentro interior", en el que he ido rescatando muchos aspectos que no conocía en mi mismo, aun sigo sorprendiéndome de los resultados que consigo cuando aflora en mi esa pasión... ese amor por mi trabajo. No me cansaré de decirle a las personas a las que tengo ocasión de compartir, que se miren interiormente, que escuchen a su corazón, que la vida no se acaba por dejar un empleo de muchos dólares. Todos tenemos una misión en la vida, solo es cuestión de perseverar hasta identificarla y de ahí no parar hasta alcanzar la visión que nos hemos propuesto. Cuando digamos "No soporto más este trabajo" deseo que ese"pero" lo reemplacen por... "me merezco algo mejor"

Hasta la próxima!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cuando el trabajo se convierte en una prisión (I)

Haciendo un repaso de las visitas que realizo frecuentemente a las empresas, encontré que uno de los temas más recurrentes es la desmotivación de los empleados. Esto no tendría que ser una novedad ¿Quién no se ha desmotivado más de una vez? Me quedé pensando mucho en ello; trataba de imaginar que sucede con las personas que pierden compromiso con su empresa, qué es lo que sucede cuando llevas algún tiempo soportando el humor inestable de tu jefe, la bromas crueles de tus compañeros, las políticas de "embudo" (lo ancho para ellos, lo angosto para mi) de la compañía.

En el libro de Lotfi El -Ghandouri, "El despido interior" el autor hace mención a aquella situación en la que sentimos que las cosas no van bien... cuando queremos que el tiempo transcurra rápido... "que sea viernes". Sin embargo tratamos que la vida continúe de manera normal y tratamos de escapar a la incómoda realidad. Nos hacemos preguntas como ¿Qué me está pasando? ¿Yo no soy así? ¿Cómo llegué a esta situación? Recuerdo en una de las empresas donde laboré, haber sentido algo parecido a esto. Lo usual es que ingreses motivado, con ilusiones de dar lo mejor, sin embargo, la suma de situaciones incongruentes, te lleva a disminuir las ganas que le pones al trabajo, tratas de darte ánimos y sin querer, te das cuenta que evades tus responsabilidades, quieres pasar desapercibido. Lotfi señala que esto es el inicio del "Despido Interior"

El despido interior, lo define como la consecuencia de un largo proceso de experiencias negativas, a tal punto que la brecha entre tus expectativas y la realidad, generan dolor, frustración, conflictos que de no ser manejadas a tiempo, puede repercutir negativamente en nuestras vidas. En esos casos, menciona, la persona decide postergar la toma de decisiones poniendo al frente mecanismos de defensa, con ello logra desviar su foco de atención hacía aspectos que le resulten más satisfactorios, rutinas que ayuden a mantener el control de su nivele de ansiedad, resguardándose en su zona de confort... es una resignación interna señala, es como trabajar con el "piloto automático", dejando de lado cualquier rezago de entusiasmo.

Hacía mención a mi experiencia, probablemente sea la de muchos. Recuerdo que todo iba bien al principio, hasta que empecé a ver el verdadero rostro del director, o mejor dicho uno de los rostros que no conocía. Mi proceso de despido interior se fue dando "en caída libre" trataba de mostrar ante los demás que todo marchaba bien, no obstante "la procesión iba por dentro" , intentaba llevar por delante un "escudo invisible" que durante nueve horas de trabajo me permitiera soportar situaciones, por cierto desagradable, con abuso de poder, con personas que se me acercaban diariamente para desfogar su desazón, por el trato recibido. Los que caen en este proceso, no deben ser juzgados como egoístas, desinteresados, que se aprovechan del sistema, menciona el autor.

Otras de las características de este proceso de Despido Interior, es que cuando sientes que la "gota colmó el vaso" y estás a punto de tomar una decisión, surgen en tu mente justificaciones como: "No puedo hacer esto, tengo más de 40 años, quien me va a recibir en otra empresa" o "Tengo hijos que mantener"... lo cierto que estas expresiones se convierten en freno para dejar tanta injusticia e incomodidad.

Las fases del Despido Interior

El Libro explica que existen cuatro fases, que van en caída, en escalera:

  • La entrega: Cuando ingresas a trabajar estás dispuesto a dar el máximo, sin embargo, luego de los primeros días laborales, te enfrentas a un riesgo de caída.
  • El compromiso: Nos limitamos a cumplir lo que dice el contrato, al haber sentido que no se valora nuestra esfuerzo.
  • La participación: En este nivel caemos en la rutina, hacemos lo que nos solicitan, prevalece la reactividad.
  • La retirada: Nos retiramos, nos rebelamos, para "castigar" de esta forma a la empresa. Nos convertimos en víctimas de la situación.
  • La resignación: Sentimos que las cosas no van a cambiar, "Mi jefe será así toda la vida", entramos en una etapa de desilusión, no obstante preferimos mantenernos en la zona de confort, porque el panorama externo, no parece mejor que el que tenemos.
Se trata de un tema que da para mucho más. En este primer artículo, estoy seguro que el lector ha hecho un repaso inevitable por su línea de vida laboral. Los conceptos básicos y situaciones planteadas le ayudará tener una idea más clara de la manera en que, inconscientemente, vamos entrando en una especie de prisión interior, con la cual conviviremos durante el tiempo que nos impongamos como sentencia. En el próximo artículo vamos a mostrarle como si es posible salir de ella, el autor lo denomina como "el rescate" donde haremos una explicación de como pasar del despido interior al despertar interior y a partir de ello, mediante el esfuerzo personal, darle alcances de como salir de dicha" prisión."

Hasta el próximo artículo!

viernes, 10 de septiembre de 2010

La comunicación entre el hombre y la mujer... dos mundos diferentes

No podrán negar que la comunicación es vital en cualquier relación y la descomunicación sigue siendo motivo de conflictos en cualquier escenario, llámese trabajo, hogar, la calle... Se dice que de cada diez problemas nueve se generan por una mala comunicación. Revisando el libro de Allan y Barbara Pease "Porque los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas", recordé muchas de las situaciones típicas que se producen en una relación interpersonal y sobre todo entre un hombre y una mujer.

Veamos algunos casos. Cuando una mujer requiere ir a los servicios, por lo general suele buscar la compañía otras mujeres, en ese momento los lavabos pueden convertirse en sala de reuniones sociales o centro de prensa. En el caso del hombre, acude generalmente por una sola razón; difícilmente pide que lo acompañen, ya que podría prestarse a malas interpretaciones. Otra característica es que los hombres se apoderan del control remoto del TV, podría afirmar que se ha convertido ya en una extremidad más de su cuerpo, mientras que para las mujeres puede resultar lo mismo ver la publicidad. Las mujeres critican en los hombres su falta de afecto, su poca comunicación para expresar lo que sienten por ellas. Por su parte los hombres critican la forma de conducir en las mujeres, su falta de orientación en las calles; por hablar demasiado y no ir al "punto". Se dice que una mujer puede encontrar rápidamente las llaves de la casa pero puede tardar una "eternidad" para encontrar el camino corto para llegar a destino.

Algo que he aprendido con los años de matrimonio es que las esposas solo desean que las escuchen, no esperan necesariamente soluciones a sus problemas, porque ya las tienen. Lamentablemente, para ellas, los hombres, somos solucionadores de problemas por excelencia y llevamos "de fabrica" un esquema lineal: problema - solución, causa - efecto. Por ejemplo cuando la esposa te dice "no sé que vestido ponerme para la fiesta del sábado", téngalo por seguro que ella ya escogió el vestido se pondrá.

Cuando llevo a mi esposa al trabajo por las mañanas, el trayecto se convierte en una suerte de terapia móvil, pero aunque no lo crean, en un trayecto de 40 minutos, solo pronuncio a lo sumo cinco palabras. Es ella la que habla mientras que yo solo asiento o muevo la cabeza en señal de respuesta. Sin embargo no puedo negar que eso la hace feliz... y yo me siento muy bien.

Allan y Barba Pease comentan que los hombres se quedan sorprendidos de la capacidad que tienen las mujeres para entrar a una sala llena de gente y poder comentar acerca de cada uno de los invitados rápidamente. Siempre me ha llamado la atención la visión periférica que ellas tienen, para ver lo que nosotros no podemos ver, como si tuvieran "ojos en la nuca". Igualmente se sorprenden que una mujer no pueda ver la luz roja intermitente del aceite en el tablero de control del auto. Una de las situaciones que genera siempre un comentario en mi esposa es cuando logro estacionar en paralelo... por lo general dice:"¿como puedes hacer eso?... que envidia¡"

Un acto considerado de debilidad, para los hombres se produce generalmente, cuando no encuentran la dirección de una calle y deben pedir ayuda a una persona que camina por ahí, de ordinario, seguirán dando vueltas, diciendo frases como: "Creo que es por acá... ya estamos cerca". Si le ocurriera a una mujer es probable que le pregunte a la primera personas que encuentre.

Otra de las situaciones frecuentes que nos diferencian es por ejemplo, cuando los hombres queremos encontrar un par de medias en el cajón o sacar la mantequilla del refrigerador, lo más probable es que no paremos hasta llamar a nuestras esposas para preguntarle "¿Dónde la escondiste?, acto seguido llega ella mira rápidamente y toma el objeto como si tuviera en frente una máquina detectora, de esas que se usan en los aeropuertos.

Se han realizado una serie de investigaciones que tienen su raíz en la época de las cavernas. Los hombres y mujeres desempeñaban tareas distintas. Mientras que ellos cazaban, ellas recolectaban. Los hombres tenían que proteger a la familia y las mujeres se dedicaban a criar a los hijos. Como consecuencia de estas actividades ambos desarrollaron sus cuerpos y cerebros, de manera distinta. Hoy queda más claro que ambos sexos piensan y creen de manera diferente. ello se debe, en muchos casos, a sus percepciones, prioridades y conductas, señalan los esposos Pease.

Cuando un hombre regresa del trabajo, cansado, es común que la esposa le haga preguntas sobre como le fue en el día, la respuesta casi siempre es monosílaba... "Bien o mal". Por el contrario la mujer es capaz de contar todo su día a "colores y en varios idiomas" Otro hecho común se da cuando la esposa te pide ir de compras... en ese momento al esposo le empiezan a temblar las piernas y a sudar frió... a lo mejor te dijo que solo quería comprar un gancho y termina llenando el carro... realmente esa si es una prueba de amor . Seguro le habrá pasado que pasa por una tienda de ropa y su esposa le dice: ¡Qué lindo vestido! y sin inmutarse usted le ha respondido... Sí ¿verdad? ahora sigamos caminando o tal vez la clásica escena: Mi amor ¿tu crees que me veo gorda?... esa pregunta suele ser comprometedora... y ¿Qué creen que espera la esposa como respuesta? ¡No mi cielo, estás hermosa y esbelta!, lamentablemente se escuchan respuestas como: bueno... sí estás subida de peso... mejor deja de comer pan y haz ejercicio... ya se imaginan lo que viene luego.

Los cambios vertiginosos producidos en los últimos años, en el mundo, han ocasionado que los hombres y las mujeres asuman roles diferentes al que tuvieron sus padres probablemente. Hoy ambos deben trabajar, llegar a casa y seguir con las tareas domésticas. Personalmente debo decir que tuve que aprender a trabajar en equipo en la casa, colaborar con mi esposa para tener más tiempo juntos. La responsabilidad de la crianza de los hijos debe ser compartida, por la salud de todos. Los hijos reclaman la atención de ambos... ya no hay escusas.

Es importante aceptar que somos diferentes y no me refiero a que uno sea mejor que el otro. Hombres y mujeres tenemos características particulares y es necesario conocerlas, para tener una mejor relación, ya sea en el trabajo o en la casa. Para terminar cierro con esta sabia frase: ¡Que sería de nosotros sin ellas...!

Hasta la próxima!

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lunes, 30 de agosto de 2010

Y después de la capacitación... ¿Qué?

Llevo ya algunos años en el mundo de la capacitación y debo confesar que siento una motivación especial cada vez que estoy al frente de un grupo de personas. Tardé algunos años, como muchos, en entender y ver con nitidez mis sueños, mis metas . ¿Acaso no sucede que creemos que vamos por el camino correcto y luego sucede algo que cambia el rumbo de nuestras vidas? No hay nada mejor que hacer lo que a uno le gusta, sentir pasión por tu trabajo... eso es lo que marca la pauta. Lo primero que le pregunto a un participante en una sesión es si le gusta lo que hace...

Considero que capacitar es mucho más que pararse al frente de una audiencia y hablar de conceptos y modelos. Ahora las empresas son mucho más conscientes de sus necesidades y de sus presupuestos también. Las áreas de Capital Humano o Recursos Humanos, como aun le llaman, elaboran sus planes de capacitación en función a los objetivos estratégicos y ponen, cada vez mayor énfasis en las competencias que se requieren desarrollar para lograr dichos objetivos. También hay de las otras... que solicitan programas sin tener identificadas sus necesidades y básicamente tratan solo de justificar sus partidas presupuestales.

A través de los programas y talleres que realizó he podido confirmar que el aspecto clave en el aprendizaje se da en el proceso de transferencia, es decir cuando los participantes vuelven a sus oficinas motivados y dispuestos a aplicar lo aprendido. Lamentablemente, por lo general se encuentran con un "muro" en referencia al sistema, representado casi siempre, por sus jefes, quienes los reciben con palabras como: "¡Bueno ya se capacitaron ... ahora guarden sus separatas y a seguir trabajando¡... eso significa ya dejen la teoría que tenemos cosas importantes que hacer.

El retorno de una persona que acaba de recibir una capacitación requiere complementarse, facilitándole las condiciones para que pueda aplicar lo aprendido, esto significa, darle la oportunidad por ejemplo, de replicar, a sus compañeros, a través de una dinámica, diseñar proyectos de mejora que agreguen valor, plantearles retos, desafíos, línea de carrera y todo aquello que contribuya a su desarrollo en la empresa, de lo contrario terminarán frustrándose una vez más.

Con relación al proceso de capacitación, desde el momento en que defino el objetivo, diseño los contenidos, las dinámicas, todo esto genera en mi una emoción tan grande... un verdadero reto. Cuando estoy en frente de los participantes, no se trata de probar que tan bueno puedo ser, ni hacer alarde de conocimientos, de imponer mis ideas. Se trata de entender sus necesidades, sus motivaciones, despertar sus inquietudes. Ahora puedo decir que cualquier aporte que recibo de parte de ellos es un aprendizaje muy valioso que me sirve de mucho para ajustar los contenidos, las dinámicas, etc. Podría decir que he aprendido a hablar menos y escuchar más para proponer mejores alternativas de solución.

Soy consciente que muchas de las personas que asisten a una capacitación, están ahí por muchas razones. Desde los que fueron enviados por sus empresas con amenaza de descuento, hasta los que fueron a recibir un cartón y no dejan de mirar el reloj para que se pase pronto. Por supuesto que hay muchas personas que quieren realmente aprender y dejar de lado sus paradigmas... que bueno ¿verdad? Es frecuente encontrarme con participante desmotivados, escépticos, que llevan la interrogante "tatuada" en la frente, pensando para que han asistido.

La capacitación debe ser entendida como un proceso donde tanto la empresa como el consultor, comparten la responsabilidad de lograr los objetivos. Pretender que un taller solucione todo los problemas es engañarse a si mismo y gastar su dinero, se requiere de un programa sostenido de mediano y largo plazo. Insisto que una cuota mayor de humildad en muchos jefes y gerentes sería un gran paso y reforzaría el concepto de inversión que tiene la capacitación, en la actualidad. Estoy seguro que existen jefes que si apoyan el crecimiento de sus colaboradores y brindan además los espacios y el tiempo que requiere un proceso de aplicación del aprendizaje, ¡felicitaciones por ello!.

Para los que siguen pensando que capacitar es un gasto, espero que no se sorprendan si la tasa de rotación siguen en ascenso, si mañana su mejor trabajador se presenta con la carta de renuncia bajo el brazo. Las personas quieren sentirse respetadas, recuperar su dignidad, formar parte de un proyecto, ser reconocidas en su total dimensión. La soberbia en una de las peores barreras en cualquier comunicación y parece que sigue prevaleciendo en muchos gerentes que no han logrado comprender su verdadero rol en la empresa, que tienen la oportunidad de cumplir su misión; en otras palabras, dejar "huella" en cada paso que dan, no obstante prefieren dejar "cicatrices" en la vida de muchos de sus colaboradores.

Apuesten por capacitar a sus trabajadores y dejen que liberen sus conocimientos, sus experiencias y motivaciones. Es muy gratificante reconocer una empresa que basa su crecimiento en el conocimiento de su gente, en el desarrollo del talento. Por el contrario, es triste seguir viendo organizaciones que siguen creyendo que las personas están ahí solo para trabajar (hacer) y no para pensar.. felizmente son cada vez menos... y de persistir en ello, van camino a la extinción.

Hasta la próxima!

martes, 24 de agosto de 2010

¿Qué pueden esperar los empleados de su empresa?

Uno de los temas que generan mayor controversia dentro de una organización es encontrar el equilibrio perfecto entre lo que debe dar la empresa y lo que deben recibir los empleados. Por lo general, las empresas que se preocupan por satisfacer las necesidades reales de sus trabajadores, encuentran un ambiente propicio para trabajar y pueden esperar rendimientos superiores en ellos. Por su parte las organizaciones que se preocupan más por reducir los costos, congelar las remuneraciones... es decir buscar "más por menos" difícilmente encontraran la respuesta que esperan.

Como lo manifiesta Pablo Ferreiro y Manuel Alcazar en su libro "Gobierno de personas en la empresa" si la empresa exige a un empleado un rendimiento de veinte a cambio de diez, siempre habrá un competidor que quiera ofrecerle doce, lo cual contribuirá a elevar la rotación y reducir las barreras frente a la competencia. He conocido empresas que viven obsesionadas por la rentabilidad del negocio y me parece muy bien que quieran ganar dinero, sin embargo sería bueno que los directivos, se den una vuelta por las oficinas o por la planta para ver los rostros de sus trabajadores y colocar el "termómetro" de la motivación in situ.

Cuando los empleados observan, movimiento en la planta, vendedores que sonríen, nuevas compras de maquinarias, una flota de vehículos para los gerentes, entonces se generan la expectativa que también se verán beneficiados, si luego de un tiempo no se ven mejoras en sus "sobres" entonces se enciende la llama de la desmotivación que afectará el clima laboral. Hace pocos días, conversaba con uno de los participantes de un taller de liderazgo, que pertenecía al sector público. Me comentaba el hecho que su sueldo estaba "congelado" desde hace diez años debido a una política de austeridad del gobierno. Es paradójico que nuestro país tenga uno de los índices más altos de crecimiento del mundo y sin embargo sus servidores públicos no perciban esas mejoras.

En esa sesión trataba de explicar el balance que debe existir en una organización y en particular sobre lo que puede exigir un jefe a un trabajador. Es necesario precisar que lo que puede dar una empresa depende de las necesidades humanas que se van a satisfacer con esos aportes. Le preguntaba a una participante ¿Qué tipo de reconocimiento era el que más anhelaba en su empresa? y me decía que el dinero era lo más importante. Luego de esa respuesta pasé a explicarle que si un jefe motiva solo por dinero, bonos, comisiones entre otros incentivos económicos, solo podrá reclamar cumplimiento de horarios, cuotas de ventas, entre otros incentivos económicos. Ella me preguntaba también, cuándo se le podía exigir creatividad a un empleado, le contesté que para exigir creatividad primero hay que darle capacitación, empowerment, línea de carrera, es decir todo aquello que le otorgue seguridad, poder y que satisfaga las necesidades de la inteligencia. Otro participante me preguntó: ¿Cuándo se le puede pedir lealtad a un trabajador? Tomando como base la teoría de Juan Antonio Perez López, le respondí que se puede pedir lealtad en la medida que el trabajador sienta verdadera preocupación, de parte de la empresa, por su desarrollo, cuando se les llame por su nombre y dejen de ser tratados como un código más, entonces sólo así, él estará en condiciones de identificarse y "ponerse la camiseta" de la empresa.

Una organización no le puede pedir lealtad a un empleado si ésta no es leal con él. Como subraya Pablo Ferreiro: "Si se quieren ideas hay que sembrar ideas. Si quieren lealtad hay que sembrar lealtad". Considero que existe mezquindad en muchas organizaciones, que se preocupan más por el crecimiento en las ventas y la utilidad, dejando para otro momento la motivación y el reconocimiento de las personas. No deberían sorprenderse luego, cuando se eleve la rotación del personal o cuando los resultados de las encuestas de clima sea un "pálido" reflejo de la aceptación que creían tener. No pidan compromiso ni identidad a sus trabajadores, mientras sigan operando bajo un modelo mecanicista. El verdadero potencial de una organización está en las personas que allí laboran, no en las máquinas, ni en la tecnología. El problema común es que siempre reaccionan tarde, por lo general se dan cuanta que han perdido a un trabajador valioso, cuando éste se acerca con la carta de renuncia bajo el brazo y es ahí cuando se quiere "tapar el sol con un dedo" ofreciéndole todo lo que no se le pudo ofrecer antes.

Estoy seguro que más de una persona, que lea estas líneas, sabe de lo que estoy hablando... solo espero que no sea tarde para que las organizaciones tomen conciencia del valor que tienen las personas que ahí trabajan, y que sus jefes asuman la responsabilidad de convertirse en verdaderos líderes, capaces de dirigir pensando en la productividad ¡si!... pero sin dejar de lado la moral de su gente.

Si ya decidió que "sembrar"... entonces solo queda esperar la cosecha...

Hasta la próxima!

miércoles, 18 de agosto de 2010

El precio de alcanzar tus sueños

"La felicidad no es una estación a la que se llega , sino una manera de viajar". Rescato esta frase de Margaret Lee Runbeck, porque generalmente asociamos la felicidad con el logro de metas y creemos que seremos felices... cuando tengamos la soñada o cuando realicemos ese viaje a Europa. Les pregunto a aquellas personas que tienen hoy la casa soñada, que lograron tomarse fotos al pie de la torre Eiffel en Paris, si encontraron la felicidad... y si recuerdan cuanto les duró. Considero que la felicidad está en sentirse bien con lo que uno hace y no está condicionada necesariamente a fechas especiales, ni lugares paradisíacos para experimentarla, por supuesto que recordar esos momentos serán siempre gratos.

Alcanzar tus sueños, va más allá un simple deseo, claro está que si no ponemos nuestra cuota de sacrificio, difícilmente "aterrizaremos". Es importante saber donde estas y hacia a donde vas, de lo contrario cualquier camino daría lo mismo. "Soñar no cuesta nada"... reza la frase popular, lo que cuesta es plasmarlo en objetivos concretos, ponerle "patas" y más importante aun, compartir esa visión con tu esposa o esposo, con tus hijos, con tu equipo de trabajo, es decir pasar de la automotivación a motivar a los demás. En esa línea por ejemplo, rescato un hecho concreto: Uno de los factores más comunes en las empresas que solicitan nuestros servicios de consultoria y capacitación, es la falta de buenas relaciones interpersonales, lo que deriva en un clima laboral denso y poco propicio para lograr la misión de la organización. Para conocer mejor esa realidad, me tocó, hace unas semanas, acompañar en su trabajo de campo a dos supervisores de una empresa, para obtener información sobre sus actividades, considero que tuve mucha suerte, al ponerme en la piel de ellos, porque aprendí mucho al compartirme sus deseos, ilusiones y también sus frustraciones. Fue una experiencia valiosa que nos permitió diseñar una propuesta personalizada, como "traje a la medida".

Los consultores cometemos el error de querer interpretar todo con solo una mirada y eso no es suficiente para entender la realidad de un departamento o de toda una empresa y menos para lanzar una propuesta. En la experiencia que hago mención, me llamó mucho la atención ver lo identificados que estaban los supervisores con su trabajo. Lo primero que percibí, es que realmente les gustaba lo que hacían... y eso para mi es una de las claves principales que te ponen en la ruta de la felicidad. David Fishman, señala en su libro "La alta rentabilidad de la felicidad" la satisfacción que produce servir a los demás, a pesar que casi todo lo que aprendemos desde niños, está encaminado a la búsqueda del beneficio personal. Esto me recuerda la experiencia que tuve mi padre, un año antes de partir a una mejor vida...y es que la fatiga pasa a un segundo plano cuando se trata de ayudar... no hay mayor felicidad que haber dado lo mejor de uno por alguien a quien has amado siempre.

En la vida tenemos que tomar decisiones permanentemente. Recuerdo cuando decidí emprender una nueva misión empresarial y pasar de ser dependiente a asumir la responsabilidad de llevar las riendas de mi propia empresa. No puedo negar que he ido alcanzando muchos de mis sueños, pero créanme que lograrlo no ha sido nada fácil. Ser emprendedor implica "sembrar para luego cosechar" sin embargo habrán momentos de "lluvia" y también de "sequía". Lo valioso es aprender, sobretodo de ésta última, para poder afrontar mejor los obstáculos que nos presenta la vida. Los sueños que aun no he logrado alcanzar están intactos; por ejemplo, una de las cosas que más disfruto es aportar al crecimiento de las personas, tanto en mis sesiones de capacitación como a través de los artículos que escribo. Tan solo ver las expresiones de alegría en el rostro de algún participante, cuando hacemos las dinámicas o recibir consultas y sugerencias vía email, de algún lector, me permite experimentar una gran satisfacción personal, casi incomparable.

Muchas de las personas con las cuales converso a diario, que se encuentran en la disyuntiva de elegir el camino de ser empresarios, luchan naturalmente contra sus temores, no quieren dejar su "zona de confort", no se atreven a arrojar su "vaca"... si esa la de Camilo Cruz. Todos tenemos derecho a ser felices, pero bien saben... la felicidad tiene un precio y es sinónimo de esfuerzo y perseverancia. Aquellos que siguen estirando a mano cada mañana, para esperar que las cosas caigan del cielo, pueden seguir esperando... me refiero a quienes se aferran a eslogan de publicidad como: "Baje de peso sin dejar de comer o aprenda un idioma mientras duerme". Para los que quieren lograr sus sueños aquí una sugerencia: levántense todas las mañanas pensando que ¡si es posible! ... tracen sus líneas de acción y sean firmes en sus propósitos, incluso cuando sientan que el mundo se les viene encima... es ahí cuando más deben esforzarse... las noticias positivas siempre llegan, ah!... pero recuerden que la verdadera felicidad se encuentra dentro de nosotros y se disfruta mucho más si la obtenemos sirviendo a los demás. Los dejo para que sigan soñando...

Hasta la próxima!

domingo, 8 de agosto de 2010

¿El dinero nos motiva realmente?

Vivimos permanentemente rodeados de noticias que destacan el éxito; nos conmueven las historias de personas que se hicieron de la nada y ahora yacen en la cima. Vemos por televisión, con asombro programas que describen con lujo de detalles la azarosa vida de los ricos y famosos. La otra cara de la moneda, la apreciamos cuando leemos en las tapas de los diarios y revistas titulares sobre "estrellas" que cayeron en profundas depresiones, drogas, delitos, etc. víctimas de la fama y el poder.

La presión por mantener un estatus social obliga a algunas personas a asumir riesgos y pasivos que se tornan, en muchos casos, inmanejables. Podríamos decir que el dinero es el principal elemento motivador en las personas, sin embargo los resultados de encuestas realizadas a trabajadores de empresas importantes, ubican los sueldos de los empleados nada menos que en el quinto lugar. Le otorgan más importancia a factores de motivación tales como: el aprecio por el trabajo realizado, sentirse parte de las actividades, el apoyo a los problemas personales y la seguridad en el trabajo.

El dinero genera diversas situaciones y no necesariamente relacionadas con la felicidad. Por el contrario puede despertar envidias, rencores en la familia, en el trabajo. Casi a diario podemos observar casos de familias que se destruyen por disputas patrimoniales. Vivimos comparándonos permanentemente; con el vecino, con el compañero de trabajo... ¿No han escuchado acaso comentarios como estos? "La esposa le dice al esposo, ¿Te has dado cuenta que nuestra vecina tiene un auto del año?... ¿y yo cuándo? o los hijos presionando a los padres porque en su colegio sus compañeros reciben más propina. No es mi intención definir el dinero como sinónimo de conflicto. Es innegable reconocer que el mundo se mueve con dinero... pero creer que es lo más importante, es otra cosa... sino que lo digan los famosos.

El dinero es y seguirá siendo un medio para obtener cosas materiales, el problema se genera cuando lo ubicamos como el fin de todas nuestras acciones, como el causante de la felicidad o la desdicha. Según lo explica Juan Antonio Pérez López en su teoría de la motivación, el dinero solo satisface las necesidades del cuerpo (comida, vestido, higiene) se relaciona con el TENER... la pregunta es: TENER ¿para qué? Una persona puede comprarse cinco casas pero solo puede habitar en una de ellas, puede llenar un closet de ropa pero solo posee un cuerpo para ponerse una a la vez, puede llenar la cochera de autos de lujo (como lo hacen muchos futbolistas y estrellas de la TV) y conducir solo uno. Podemos comprar toda la comida del mundo pero tenemos un estomago con capacidad limitada. Por ello se puede explicar porque muchos a pesar de tener dinero para disfrutar de lujos y comprar "medio mundo" se sienten solitarios ... saben ¿Por qué? Porque el dinero satisface el cuerpo, pero no el alma. ¿De que te serviría tener todo esto, si tienes un hijo que es infeliz en su matrimonio?

El dinero puede ayudar y mucho, si se tiene claro para que se utiliza. Por supuesto que tenemos derecho a disfrutar de nuestro esfuerzo y vivir experiencias inolvidables, no obstante puede servir también como medio para satisfacer otras de las dimensiones de la persona: la inteligencia. Por ello es recomendable leer un buen libro, compartir foros, capacitarse de manera continua. El estar bien preparados nos posibilitará generar mayores ingresos económicos (primero es SABER luego HACER), adquirir mayor seguridad en lo que hagamos... en suma ser más eficientes.

Hemos hecho mención al cuerpo y la inteligencia... pero las personas somos más que eso, claro está. Poseemos el don más preciado llamado Libertad, que no es lo mismo que independencia. Cuando digo libertad, me refiero a esa capacidad que tienen las personas para tomar decisiones... de asumir las consecuencias y no andar buscando culpables para sentirse mejor. Cada uno es libre de elegir el camino que consideren más apropiado para su vida, de aprender en cada "caída" y tener el valor de levantarse una y otra vez. Bien lo explica el Doctor Viktor Frankl, el creador de la logoterapia, cuando narra las desgarradoras historias en los campos de concentración de Auschwitz, en plena segunda guerra mundial. Señala que una persona era capaz de resistir cualquier maltrato físico, presión psicológica... pero nadie podía cambiar su forma de pensar ni el deseo de seguir viviendo... en momentos como esos, la esperanza de reencontrarse con la esposa, los hijos, terminar un proyecto inconcluso (como era su caso)...los mantuvo vivos.

Decíamos que somos cuerpo, inteligencia pero también voluntad. No es extraño ver personas dotadas de un alto cociente intelectual, que se quedan "en medio del camino" precisamente por falta de voluntad. Los padres luchamos y a veces nos desesperamos cuando tenemos un hijo "inteligente" pero "flojo" a la vez y nos cuesta mucho revertir esa situación.... por lo general decimos: ¡Que desperdicio, no se da cuenta lo que tiene, que va a ser de su vida! ... y es que la voluntad le pone pies a la inteligencia. Pérez López afirma que el motivo se hace más fuerte cuando se trata de servir a otra persona (motivos trascendentes) sino piensen en las madres que se levantan a medianoche para atender a su bebé, venciendo al cansancio o cuando un cliente necesita de su ayuda para solucionar un problema.

La verdadera motivación no se encuentra en las cosas materiales, procede de nuestro interior, no se impone, hay formas de inducir a alguien a que haga algo: darle buenos motivos que despierten el deseo de hacerlo. Según lo expresa Luca Guidarelli, "La verdadera motivación no se impone, para motivar hay que centrarse en los deseos y en las emociones y el instrumento para llevarlo a cabo es la implicación en los objetivos, los sueños, es la misión de la empresa".

Seguiremos hablando del dinero y su impacto en la motivación de las personas. Es un tema que siempre genera controversias...los que tienen fama, poder y dinero darían un minuto de su vida por poder caminar libremente por las calles, sin que nadie vulnere su privacidad, sin tener un séquito de guardaespaldas, mientras tanto los que no gozan de esos privilegios, darían un minuto de su vida por andar en un coche de lujo, navegar en un crucero o aparecer en primera plana... ¿Qué opina usted?

Hasta la próxima!

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